Lola Giardino
Ceramista, Cocinera & Diseñadora Gráfica, Apartamento & Barrio, Dreta de L’Eixample, Barcelona
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Hace ya algunos años que cambio el océano Atlántico de su Necochea natal, por el Mediterráneo barcelonés.

Sin embargo, esta argentina de ascendencia italiana sigue estando muy cerca de sus raíces. Nona Bruna, una marca con la que firma sus cerámicas y textiles, es un homenaje a su familia, especialmente a sus dos abuelas. La cocina es otra de sus grandes pasiones y también el hilo conductor que vertebra todo lo que hace.

¿Dónde naciste y te criaste?

Nací en Tres Arroyos pero en realidad me crié en Necochea, una ciudad de la costa argentina a 500 km al sur de Buenos Aires.

Viví allí hasta que acabé la secundaria con 17 años. Entonces me fui a estudiar a Mar del Plata donde estaba mi hermana mayor. Allí viví durante unos 6 ó 7 años y luego me mudé a Sao Paulo donde pasé otros dos años. Después de eso me fui a vivir a Buenos Aires durante tres años y luego ya me vine a Barcelona.

¿En qué te formaste?

Empecé estudiando cocina e incluso trabajé durante un tiempo de eso. Pero a mis padres no les encantaba la idea de que fuera cocinera. Insistían en que fuera a la universidad, así que un poco empujada por eso y también para probar cosas nuevas, empecé a estudiar diseño gráfico. Al principio no tenía claro que me iba a encontrar exactamente y si me gustaría. El primer año de la carrera no lo disfruté demasiado, pero durante el segundo ya me entusiasmé.

Cuando terminé la carrera me di cuenta de que éramos muchos los que nos definíamos como diseñadores gráficos en Mar del Plata y no había demasiado espacio. En ese momento, hice un curso de diseño web que en aquel entonces no era muy popular. También hice un curso de dibujo y otro de fotografía. Cuando empecé, trabajaba en una imprenta a media jornada y la otra media en una agencia de publicidad haciendo webs. Así estuve trabajando como diseñadora web durante más de 10 años.

¿Y después lanzaste Nona Bruna?

Siempre tenía millones de proyectos en la cabeza que tenían que ver con el diseño, la cocina, la ropa, la fotografía,… Siempre he sentido inquietud por multitud de cosas y creía que tenía que decidirme por una. Tenía un montón de proyectos, pero ninguno salía. Aquello me frustraba bastante.

 

Tiempo después, hace unos cuatro años, hice un curso de coaching. Allí conocí a una chica que estudiaba para ser coach y que me propuso hacer su trabajo final sobre mí. Yo necesitaba sacar alguna de las ideas que tenía de la cabeza y acepté. Al final, en vez de pelearme con elegir una sola de las cosas que me gustaban, mezclé todo y de ahí salió Nona Bruna. Para aquel entonces ya había empezado a hacer cerámica y me di cuenta de que también lo quería incluir. Al final, Nona Bruna son todas las cosas que me gustan: coser, cocinar, hacer cerámica, diseñar, sacar fotografías y presentarlo en Internet.

¿Por qué llamaste al proyecto Nona Bruna?

Estaba buscando un nombre que tuviera que ver con mi familia. Por un lado estaba mi abuela la Nona, a la que llamábamos así porque era italiana. Y por otro estaba mi abuela, la Abuelina que era descendiente italiana. Tenía claro que quería incluir la palabra Nona, pero poner el nombre de mi otra abuela que se llamaba Lidia no terminaba de encajar del todo. Me sabía mal elegir el nombre de una de las dos y bueno como Bruna es una tía-abuela mía, y todo quedaba en familia, al final me quedé con Nona Bruna.

¿Cuál es el papel de tus dos abuelas en lo que es hoy Nona Bruna?

La Nona era modista de alta costura y cocinaba impresionantemente bien. Siempre hacía cocina italiana, que para mí es la mejor. Hacía unos ñoquis que a día de hoy siguen siendo mi comida favorita. La Abuelina cosía, era profesora de dibujo y pintura cuando era joven. Siempre le gustó el arte. Y también cocinaba un montón. Yo aprendí a coser y a cocinar gracias a mis dos abuelas. El gusto por el arte y las cosas bonitas viene de ellas dos.

¿Te gusta seguir recetas o eres de las que prefiere ir construyendo el plato a medida delo que tengas y te apetezca?

Nunca miro recetas. No puedo seguirlas. Cuando la gente me pregunta cómo he hecho algo, muchas veces no me acuerdo porque lo hice con lo que tenía a mano. No sabría duplicarlo. No puedo evitarlo, tengo que improvisar con lo que estoy haciendo. Me gusta ver que tengo cuatro ingredientes e imaginarme qué puedo inventar con ellos. En general, cuando voy al supermercado compro varias cosas que sé que van a ser polivalentes, así siempre hay algo con qué improvisar.

¿Qué es lo que más te gusta de cocinar?

Me encanta amasar. Me pasa un poco como con el barro. Supongo que tiene que ver con el hecho de que me gusta trabajar con las manos. Me encanta hacer pasta casera, ñoquis, sorrentinos y pan.

¿Cómo incorporas hábitos más saludables en la comida que haces?

Me interesa mucho la alimentación. Mi hermana pequeña es nutricionista y la gracias a ella he aprendido muchísimas cosas. Por ejemplo, yo era fanática de la mantequilla y ahora la uso muy poco.

Siempre trato de hacer una versión más saludable de las recetas típicas, incluso las de mi familia. Por ejemplo, prefiero usar harina integral a harina blanca. En vez de azúcar refinado siempre intento utilizar azúcar de caña, o aceite en vez de mantequilla. Casi no consumo leche, y cuando lo hago prefiero usarla de avena o de soja. No soy extrema pero siempre trato de escoger la opción más sana. Al final, me he dado cuenta que sólo es cuestión de acostumbrar el paladar a unos hábitos más saludables.

¿Desde cuando haces cerámicas? ¿Qué te hizo empezar?

Hace unos cuatro años me cansé de trabajar en diseño web. Sentía que quería cambiar y empecé a probar varias cosas que tenía pendientes. Aprendí más fotografía, empecé a agarrar los lápices y las pinturas. Me empezó a atraer cada vez más la cerámica y recordé que mi mamá la hacía cuando era joven. Empecé a tocar el barro un poco recordándola a ella y me enamoré.

Hay un punto de imperfección en todo lo que haces, ¿cuáles son tus principalesinfluencias estéticas?

La primera vez que hice cerámica fue para aprender y jugar. Las piezas me salieron un poco deformes, muy orgánicas. Más adelante cuando pensé en hacer más para dedicarme en serio a esto, compré barro blanco y esmaltes transparentes en un intento por hacer la cerámica fina que se vende en tiendas. Me salió horrible.

Entonces me di cuenta que tenía que volver al origen, que es lo que realmente me sale de dentro. Cuando hago cerámica la hago según me nace: cojo el barro y voy moldeando. Por eso me cuesta mucho hacer dos piezas iguales, porque al final siempre depende del día, de mi estado de ánimo, etc.

A nivel de influencias, trato de no formarme demasiado para poder mantener una mirada fresca. Soy muy autoexigente y si sé que lo estoy haciendo mal no puedo parar porque nunca estaré conforme. Hay muchos ceramistas que me dicen que hay cosas que no se deberían hacer como yo las hago. Pero para mí esto es una forma de jugar y quiero dejar que la cerámica me sorprenda. No quiero limitarme.

¿Con qué estás experimentando ahora mismo?

Siempre estoy probando cosas nuevas. Ahora estoy mezclando barros. Hablé con una ceramista amiga hace poco que me explicó que era muy peligroso porque se pueden estropear. Pero al final lo que hago es ir tanteando y mezclarlos para ver cómo quedan. También estoy haciendo filtros de café, más tazas, jarritas de leche y macetas con patas.

¿Qué es lo que más te gusta del proceso?

Lo que más me gusta es moldear el barro. A veces tengo claro lo que voy a hacer, incluso tengo un boceto dibujado. Pero otras veces no, simplemente voy probando a medida que voy haciendo.

¿Qué rutina sigues?

La verdad es que no tengo una rutina, soy un poco desorganizada. Pero me gusta mucho trabajar de noche cuando nadie me llama por teléfono y no tengo ningún correo electrónico que contestar. Escucho música, estoy sola en el estudio y me pongo a trabajar.

Has trabajado en otros proyectos como Caravan Made, Perdiz or Ärce, ¿qué es lo quemás te gusta de colaborar con otros?

Lo que me gusta de colaborar con otros es que hay que trabajar sobre una temática. Debo pensar qué tipo de barro comprar, qué esmalte, la forma y el tamaño de las piezas. De alguna manera esto acentúa más mi creatividad porque me tira líneas sobre las que tengo que trabajar. Además, se trata de gente muy creativa con la que se produce una sinergia y en la que la relación se convierte en un aprendizaje constante.

¿Cómo te mantienes inspirada?

Viajo todo lo que puedo para abrir mi mente y conocer otras perspectivas. Voy muchísimo a la playa, creo que me oxigena mucho la cabeza. Me gusta mucho ver películas, me encanta la estética del cine francés, por ejemplo. También leo mucho; voy cambiando entre libros que me enseñen algo y novelas que me hagan volar. Además, trato juntarme a gente creativa para poder intercambiar e inspirarme.

¿Dónde sueles irte de vacaciones para una escapada de fin de semana?

Una vez al año voy a Argentina a visitar a mi familia. No sé si seguiré haciéndolo siempre, pero me sienta muy bien.

Me escapo siempre que puedo, no sólo los fines de semana, también entre semana trato de organizar todo para poderme escapar. Trato de ir a la playa, a la montaña, a conocer ciudades, …

Me encanta París, Nueva York, me gusta mucho Amsterdam o San Pol de Mar, un pueblo costero que está aquí al lado.

¿Cuáles son tus tiendas, restaurantes cafés preferidos en Barcelona?

Mi café favorito es la Granja Petitbo. Cuando abrió yo les ayudé en la cocina. Trabajé allí durante seis meses y desde entonces este lugar significa mucho para mí. Vengo mucho durante la semana a leer o a encontrarme con amigos y clientes.

Hay un sitio debajo de mi casa que se llama el Portolés que también me encanta. Hacen comida típica catalana, riquísima.

En cuanto a tiendas, me gusta mucho ir a Les Encants o a Ribes Casals a ver telas.

¿Qué planes tienes para el futuro de Nona Bruna?

De momento quiero ampliar la línea de cerámica. Quiero hacer muchísimas más piezas, a ver qué pasa. Estoy sacando más delantales, algunos bolsos y estuches. También estoy buscando una editorial para una idea que tengo de un librito de cocina de variantes del pan de leche.

Lola Giardino es la fundadora de Nona Bruna, enfocada en productos prácticos y hecho de mano.

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Fotografia: Cecilia Renard
Entrevista & texto: María Solares